Pescado pequeño, problema grande: la razón de las tallas mínimas

Las tallas mínimas son una de las herramientas clave para garantizar la sostenibilidad de la pesca y del marisqueo.

La talla mínima de un pescado o marisco es el tamaño que debe alcanzar para poder ser capturado y comercializado legalmente. Su función es sencilla pero fundamental: permitir que los ejemplares más jóvenes crezcan y se reproduzcan antes de ser capturados, para asegurar así el futuro de las especies y de la actividad pesquera. Estas tallas no son arbitrarias. Se establecen a partir de estudios científicos que analizan el ciclo vital de cada especie, la edad a la que alcanza la madurez sexual y el estado de los recursos.

La normativa europea fija tallas mínimas de referencia a efectos de conservación y define con precisión cómo deben medirse los ejemplares. En Galicia, la Consellería do Mar adapta y concreta estas referencias mediante órdenes específicas, teniendo en cuenta las particularidades de las rías y de las pesquerías gallegas. Además, existen listados oficiales y materiales divulgativos que facilitan la identificación de las tallas mínimas por especie.

Según el grupo biológico, la forma de medir la talla también varía. En los peces, la talla se expresa normalmente en centímetros de longitud total, desde la punta de la cabeza hasta el extremo de la cola. En los crustáceos, como la nécora o el buey de mar, se mide una parte concreta del cuerpo, generalmente el cefalotórax. En el caso de los moluscos bivalvos, como almejas, berberechos o vieiras, la referencia es el tamaño de la concha. A continuación se muestran algunos ejemplos de las dimensiones empleadas para la medición de las tallas mínimas en distintos grupos biológicos.

A nivel europeo, las tallas mínimas de referencia a efectos de conservación están recogidas en distintos reglamentos. En Galicia, la Consellería do Mar desarrolló esta normativa mediante la Orden de 27 de julio de 2012, por la que se regulan las tallas mínimas de diversos productos pesqueros en la Comunidad Autónoma de Galicia, y que establece también cómo deben medirse los ejemplares.

Respetar las tallas mínimas es una responsabilidad compartida. Las personas del mar las aplican en su trabajo diario, pero su cumplimiento también resulta clave en la cadena de comercialización y en los hábitos de consumo.

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