Al comprar productos del mar podemos encontrar diferentes indicaciones sobre su vida útil. Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente no significan lo mismo: la primera está relacionada con la seguridad del alimento y la segunda con la conservación de sus características de calidad. Pero, antes de hablar de ellas, debemos distinguir entre los productos frescos que se venden sin envasar y los productos envasados.
Productos del mar frescos sin envasar
El pescado y el marisco fresco que encontramos sin envasar en los puestos de las plazas de abastos, pescaderías o supermercados están exentos de presentar una fecha de caducidad o de consumo preferente.
En estos productos debemos prestar atención a la información obligatoria que acompaña a la venta, como la denominación comercial y científica de la especie, el método y la zona de producción o la categoría del arte de pesca empleado, entre otros datos.
También podemos observar su estado de frescura. El olor, la textura, el aspecto de la piel, los ojos o las branquias, en el caso de los peces, son algunos de los elementos que pueden ayudarnos a valorarlo. La fecha de captura, aunque puede facilitarse como información adicional, no forma parte con carácter general de la información obligatoria al consumidor/a.

¿Y en los productos envasados?
En los productos envasados debemos consultar la fecha indicada en la etiqueta. Aquí es fundamental diferenciar entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.
La fecha de caducidad se utiliza en los alimentos microbiológicamente muy perecederos que, después de un período corto, pueden suponer un peligro inmediato para la salud. Indica hasta cuándo el alimento puede consumirse con seguridad, siempre que se hayan respetado las condiciones de conservación indicadas por el fabricante.
Una vez superada la fecha de caducidad, el producto no debe consumirse, aunque aparentemente presente buen aspecto u olor.
Podemos encontrarla, por ejemplo, en pescado fresco envasado (como en las bandejas de los supermercados) y en otros productos del mar refrigerados de corta vida útil. En estos casos es especialmente importante mantener la cadena de frío y seguir las condiciones de conservación que figuran en el envase.
En los productos procesados refrigerados, como determinados productos pasteurizados, es especialmente importante consultar la etiqueta: si se trata de un alimento microbiológicamente muy perecedero, llevará una fecha de caducidad.

La fecha de consumo preferente, que en la normativa se denomina fecha de duración mínima, indica hasta qué momento el alimento mantiene sus características de calidad en las condiciones de conservación indicadas. Superada esta fecha, el producto puede continuar siendo seguro para el consumo si se han respetado las condiciones de conservación y el envase permanece intacto, aunque puede perder parte de sus características de sabor, aroma, textura o calidad.
Es la indicación habitual en productos con una vida útil más larga, como las conservas de pescado y marisco y muchos productos congelados.
